martes, 20 de agosto de 2013

Vicente Battista: Los modos de la ficción






Nacemos ingenuos y hasta los cinco años,
poco más poco menos, persistimos en esa inocencia

Basta con recordar con qué naturalidad aceptábamos
que a Pinocho le creciera la nariz cada vez que mentía,
o recordar de qué modo nos comportábamos en una función de títeres






No había duda de que el rey, el príncipe, la princesa, el ogro y la bruja
eran muñecos de madera manejados por hombres y mujeres de verdad
que nada hacían por disimular su condición de ejecutantes

Aunque mentira, necesitábamos verlo y sentirlo como verdadero:
 no bien la bruja o el ogro se disponían a secuestrar a la princesa,
a grito pelado intentábamos despertar al rey dormido
mientras pedíamos la presencia del príncipe








El rey no siempre se despertaba,
pero el príncipe afortunadamente llegaba a tiempo
y todo volvía a la normalidad: risas y aplausos




La tarde en que nos enteramos
que los Reyes Magos
son los padres dejamos de ser crédulos
y decretamos el fin de la ingenuidad


Hay ciertos programas de TV
que recurren a esa ingenuidad infantil,
aunque se emitan fuera del horario de protección al menor

El conductor de uno de ellos se empeña
en inventarles viajes a las primeras autoridades del país

Hace unos meses reveló, astuto,
que el vicepresidente de la Nación
había viajado por unas horas a Colonia,
cargando dos abultados bolsos

El pasado domingo mostró otro viaje misterioso,
la viajera en este caso era la Presidenta de la Nación
y el destino no fue la vecina costa uruguaya sino la República de Seychelles,
un centenar de islas en el océano Indico

El público que asistió al programa
aplaudía con el mismo deleite y la misma ingenuidad
con que, cuando pequeños,
habían aplaudido la aparición del príncipe justiciero



El viaje del vicepresidente,
se supo, jamás existió:
ese día y a esa hora estaba en el Congreso de la Nación
homenajeando a un político extranjero de visita oficial al país




La Presidenta sí estuvo en Seychelles
El martes 22 de enero a las tres de la madrugada,
el avión que la traía desde Vietnam
hizo una escala técnica en el aeropuerto de Mahe
y ese mismo martes a las seis de la tarde
partió rumbo a Buenos Aires


Unas pocas horas fueron suficientes
para que el incisivo periodista montara su sarcástico show,
tal vez financiado por alguna empresa de turismo de Seychelles:
hay que destacar la calidad con que el hombre
mostró a sus televidentes la belleza de esas islas,
realmente paradisíacas


Es cierto que además desplegó
una serie de interrogantes acerca de la compleja trama
del lavado de dinero,
ilustrados con viajes a otros sitios del mundo,

¿también financiados por empresas de turismo?





Para interiorizarse acerca del lavado de dinero,
le hubiera sido más efectivo y más económico
consultar al argentino ex vicepresidente de JP-Morgan Chase de Nueva York,
quien desde hace años viene denunciado oscuras operaciones de lavado,
de las que él ha sido testigo directo


Un grupo hegemónico vinculado
a los medios gráficos y audiovisuales
de nuestro país integra
la lista de las empresas denunciadas y,
curiosamente, ningún juez 
uiere hacerse cargo de esa denuncia



El día en que dejamos atrás nuestra ingenuidad infantil,
las marionetas se convierten simplemente en graciosas figuras de madera;
sin embargo, no nos sorprende que Gregorio Samsa
despierte transformado en un enorme insecto

Hay una abismal diferencia entre un lector de Kafka
y un pequeño espectador de una función de títeres


El adulto acepta la ficción como tal y,
por consiguiente, le parece lógico el destino del infortunado Samsa;
el pequeño, en cambio, vive la ficción como real y,
por consiguiente, grita de alegría cuando aparece el príncipe justiciero




Este periodista animador de TV,
mediante una mezcla de política y circo,
trata a su público adulto como si fueran
pequeños e ingenuos espectadores
de una función de títeres





Lo verdaderamente inquietante
es que ese público acepta el trato
mientras pega entusiastas saltitos de alegría




 Vicente Battista
escritor 


 







 

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