jueves, 19 de mayo de 2011

Prensa monopólica y voceros, mienten y chocan contra la pared

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¿Por qué los medios hegemónicos mienten tanto a la hora de informar?

¿y los intelectuales orgánicos de la derecha siguen chocando una y otra vez contra la misma pared,
con explicaciones acerca del kirchnerismo y del gobierno nacional que, en muchos casos, traicionan
sus prestigios como pensadores, como académicos?




Existen motivos que explican la conducta de los unos pero no la de los otros

Por ejemplo, el Grupo Clarín y sus socios comprueban que sus privilegios económicos corren peligro
en tanto y cuanto el Estado Nacional prioriza el orden republicano, expresado en leyes que tiene que cumplir, y no quieren hacerlo

A los intelectuales orgánicos de las fuerzas conservadoras les sucede algo más dramático aún: se sienten atrapados en una suerte de complejo de exclusión; no soportan haber quedado fuera de lo que acontece en la realidad del país, tras tantos años de sentirse y proclamarse titulares de sacras verdades

Sin embargo, estas no son causas suficientes para explicar lo que ocurre


El problema de fondo que los aqueja es otro

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner considera, porque sabe leer nuestra historia, que el desarrollo de una república sustancial e inclusiva requiere una superación de las viejas construcciones políticas, basadas en mayorías más o menos adquiridas desde los poderes territoriales y partidarios

Esa superación conlleva la instalación de nuevas generaciones de militantes y dirigentes, como también el surgir de un nuevo dispositivo productor y reproductor de sentidos, de un cuerpo de ideas y valores




“¿Una revolución en la cultura política?”

Ahí puede estar la respuesta al interrogante: lo que los productores y reproductores de sentidos no toleran es la surgencia de un fenómeno cultural que disputa escalas e interpretaciones de lo que está bien y lo que está mal, de lo que es bello y de lo que es feo, de lo que es justo y de lo que es injusto

Se resisten al alumbramiento de un nuevo contrato social que proponga “nunca menos” de lo que se viene logrando en materia de inclusión ciudadana y construcción de república, y todo porque en ese nuevo escenario no serán ellos, “nunca más”, los que disciplinen al conjunto de la sociedad en orden
a sus sistemas de intereses. Es decir, la pérdida de su hegemonía



Porque eso, es lo que se discute, el sentido y la hegemonía del discurso
 
Están tan obcecados, algunos con sus mentiras, otros con sus superficialidades,
que no prestan oídos atentos a ciertas voces que son propias, el consultor y analista Carlos Fara pretendió advertirlos al comentar una encuesta realizada por él en diciembre pasado, y reiterada
en el último marzo, donde los entrevistados, respondieron:

66% - el país está mejor que en la época de Menem
60% - estimó que en la Argentina se está aplicando un modelo productivo
63% - consideró que los medios de comunicación actúan como partidos políticos
56% - admitió que el gobierno se ocupa de los que menos tienen

También puso en duda la veracidad de las mediciones de audiencia televisiva,
monopolizadas por la empresa Ibope, al sostener que la cantidad de gente que
dijo ver el programa 6,7,8 “supera por completo cualquier rating”



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Finalmente remató:
“El relato kirchnerista se instaló no hace más de tres años; había un mesías,
Néstor Kirchner y el relato kirchnerista tiene mucho más que ver con la matriz argentina y eso generó una adhesión emotiva"


"Hasta los ’90, la adhesión era pragmática, por intereses"
 "La adhesión al relato kirchnerista está más allá de los beneficios económicos”



En fin, si los que se reúnen para encontrar argumentos teóricos contra el proyecto nacional lo dicen,
así será; aunque incluso los más realistas caigan ante la tentación de rodear sus palabras con un hálo
o tufillo de desprecio



Pero también mienten y siguen a los coscorrones de testas contra los muros, o están nerviosos, porque los “evangelistas” del modelo que propone Cristina son de carne y hueso, sujetos tangibles que aumentan cada día su participación concreta y se organizan en instancias militantes, dando cuenta de los nuevos tiempos, de los vectores de comunicación popular mediatizada y no mediatizada de este siglo XXI

Esa formulación es novedosa porque encierra dos trabajos paralelos que se entroncan con criterio de red, informándonos además acerca de cómo ciertas matrices surgidas de las innovaciones tecnológicas se reflejan en términos de organización social concreta, escapándosele a la trampa fetichista de la virtualidad



El de la comunicación desde medios populares y el de la participación y el empoderamiento territorial, 
a partir de los hogares mismos de los militantes, las casas compañeras, las reuniones en plazas, clubes, etc son ámbitos que se construyen por fuera de las viejas formaciones partidarias

Víctor Ego Ducrot Periodista y escritor y profesor universitario




http://tiempo.elargentino.com/notas/mienten-y-chocan-contra-pared

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